El artículo "Orientación Educativa y TIC. Orientadores psicopedagógicos en e-learning" enmarca el contenido de su exposición desde la perspectiva de los/las psicopedagogos/as actuales (hace aproximadamente 10 años), que entraron a la vez que las nuevas tecnologías en el campo educativo y formativo.
Al formar parte de la actividad educativa se hace clara la necesidad de formar a los profesionales para que hagan buen uso de las mismas en su quehacer docente, puesto que “seguir usando los métodos que habían funcionado hasta ahora, en entornos con novedades tecnológicas y alumnos inmersos en esta nueva cultura está causando infinidad de dificultades y dudas”.
El papel de los psicopedagogos es clave ya que, por un lado, tendrían que obtener beneficio y rendimiento de las nuevas tecnologías existentes en los centros, y por otro lado, plantear una metodología didáctica adecuada a estas nuevas infraestructuras para que los docentes tengan un mejor acceso a sus alumnos. Ya no se trata de concebir al orientador como al “apagafuegos” que resolvía los problemas del centro, sino que planteamos la figura del orientador como mediador entre alumno y profesor, para que, de esta manera, se asegura la optimización de las capacidades personales y académicas del alumno, así como la del aprendizaje que se produce en el aula.
Una de las funciones que competen al orientador es la de descubrir las variables del aprendizaje difíciles de medir en el aula y ponerlas al conocimiento del docente para que pueda intervenir de forma efectiva.
Aunque la idea de e-learning, actualmente, está más orientada a los estudios universitarios y formación continua, el concepto de formación online continúa evolucionando e instaurándose en el campo educativo, ya que ofrece gran cantidad de ventajas, y es por ello que el psicopedagogo debe conocerlas y difundirlas.
Con esta visión, tratamos de reflejar la importancia que conlleva la función orientadora de los psicopedagogos en los centros en relación a las nuevas tecnologías, puesto que la incorporación de las Tecnologías de la Información y de la Comunicación en los centros educativos ha supuesto una revolución para la cual todos los integrantes de los mismos deben estar preparados.
Desde el artículo en cuestión se ofrece una propuesta que, sin duda, inspirará a los psicopedagogos en su importante labor frente a las nuevas tecnologías que ya forman parte de la vida escolar y académica de los centros.
2 comentarios:
A raiz de esto... me surge la idea de poder responder a las siguientes preguntas:
¿Qué tipo de competencias digitales debe adquirir para dar respuesta a estos retos?
¿Qué nuevos ámbitos de intervención emergen?
Sería interesante que reflexionáramos sobre ello, ¿no?
Está claro que cada vez más se necesita una adaptación al entorno social y virtual que se vive en cada momento, pero sobre todo remarcaría algo importante que se señala en el artículo, y es el hecho de FORMAR a los profesinales para un uso adecuado.
Al mismo tiempo, la nueva concepción del psicopedagogo como mediador puede aportar un reconocimiento a la labor tan fundamental que realizan. No cabe duda que su función, nuestra futura función, debe ir encaminada hacia ese sentido pero sin olvidar el tratar de proporcionar un abanico amplio de posibilidades tanto en la enseñanza delos docenes, como en el aprendizaje de los alumnos.
Creo que las preguntas que te planteas son claves para dar respuesta a este artículo y a otros muchos, con qué nos enfrentamos es una cuestión para reflexionar, pero ¿realmente tenemos nuevos ámbitos de intervención o en cambio, son los mismos adecuados a la nueva situación?, entendiendo esta nueva situación con un nuevo contexto social, una sociedad digital, nuevos métodos de enseñanza, etc.
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